Tras vatios meses en los que la agenda me ha impedido poder actualizar este blog (la verdad es que me ha impedido tener ningún tipo de capricho relacionado con el tiempo libre), vuelvo a la carga desde un pequeño hotel en el corazón de las Rías Baixas gallegas.
Hace apenas una semana tuve el gran placer de pasar tres apasionantes días dedicados a hablar y discutir sobre fotografía social, bajo la atenta mirada de uno de los mejores fotógrafos de esta nuestra piel de toro, el maestro Tino Soriano, quien a estas alturas no necesita ningún tipo de presentación.
La iniciativa, un año más, parte de los chicos de Donostimagen, quienes se han empeñado en hacer de Donosti una ciudad referencia en lo que a esto de la fotografía se refiere.
Pero al grano. Al día después partía hacia Galicia con el único fin de pasar tres días “ganduleando” por una tierra que no conocía. “Calentito” por la magistral lección que me había dado el señor Soriano, y siguiendo a pies juntillas las recomendaciones dictadas en el taller, me he dispuesto a retomar este blog (condenado a la inanición por falta de tiempo de su autor) con cierta perspectiva de libro de bitácora.
Iré, o al menos intentaré, ir narrando lo acontecido desde una perspectiva más o menos fotográfica. Ahora que la tecnología nos permite enchufar un pequeño “pinganillo” USB en nuestro portatil y escribir desde cualquier esquina perdida del mundo, no hay excusa para no hacerlo.

